lunes, 28 de abril de 2008

LA INSEGURIDAD EN LA ARGENTINA (2006)

La inseguridad en la Argentina: ¿Falla educativa ó legal?

Por Dr Ricardo Bengolea

La incapacidad de los sucesivos gobiernos de implementar una política de seguridad ha
conducido a la Argentina a padecer los síntomas que lamentablemente sufren la mayoría de los países del Continente americano. Si bien la pobreza extrema, la injusta distribución de la renta nacional, el aumento del tráfico de drogas y la corrupción generalizada son moneda corriente en las principales democracias de Latinoamérica, es la falta de educación y el escaso respeto por la Ley el eje central donde deben plantearse los mecanismos más apropiados para lograr una sociedad mucho más justa y equitativa.
La sensación de inseguridad que vive nuestro país se vio plasmada durante la última marcha a Plaza de Mayo del Ingeniero Juan Carlos Blumberg quién es en la actualidad el referente obligado de cargar sobre sus hombros la responsabilidad de alzar la voz de las numerosas víctimas y de gran parte de la sociedad cansada de guarecerse tras las rejas de sus casas mientras padece la impunidad de los delincuentes y la complicidad de ciertos jueces y legisladores.
Quizás el ejemplo más notorio de la aplicación de una verdadera política de seguridad haya sido la del ex Alcalde de Nueva York, Rudolf Guiliani, para quién la tolerancia cero fue la base esencial de su éxito posterior. La Gran Manzana pasó de ser una de las ciudades más violentas del Planeta a convertirse en el orgullo americano. Cuando intentamos trasladar la experiencia neoyorquina a nuestro país nos damos cuenta que simplemente no basta. ¿Tendríamos que educar al pueblo ó al soberano? , ¿A ambos?. El grado de civilización de una sociedad se da ciertamente en su respeto por los derechos y garantías plasmados en la Ley Suprema de la Nación como también por el estricto apego a la Ley.
Lamentablemente en la Argentina, gobernantes y gobernados hemos hecho de la vulneración de la Ley nuestra forma de vida. Cuestiones básicas que no se discuten en sociedades más avanzadas como el respeto por la vida, por la propiedad, por las instituciones, aún en nuestro país están en tela de juicio. La educación debería ser nuestro punto de partida. Una política educativa concatenada con una adecuada política de seguridad es el gran desafío. Mientras no comprendamos la gravedad que significan algunas de nuestras acciones , tanto individuales como colectivas, y las consecuencias que traen aparejadas, será difícil copiar lo de Guiliani. La corrupción existe en todos los países del mundo. La impunidad sólo en los países libres, donde la ley de la selva rige en todos los estamentos de la comunidad. A veces me da la impresión de vivir en una sociedad donde son más numerosas las zonas liberadas que aquellas donde la Ley impera sin excepción, donde la represión del delito por parte del Estado es considerado como un abuso de autoridad, donde los victimarios son los grandes artífices de nuestros tiempos relegando al olvido y a las lágrimas a parientes y amistades de las víctimas.
La marcha de Blumberg demuestra que gran parte de la sociedad sigue soñando con lograr una Argentina más acorde con los niveles de seguridad de las principales democracias del mundo. A Dios rogando y con el mazo dando, rezaba el antiguo proverbio español, una buena síntesis para definir la necesidad de educar e implementar la política de seguridad que tanto anhelamos.

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