domingo, 27 de abril de 2008

COYUNTURA POLÍTICA - 2006

INFORME DE COYUNTURA POLITICA –SEPTIEMBRE 2006


Dr Ricardo Bengolea



El crecimiento de la actividad económica genera una falsa sensación en la Administración Kirchner, potenciando algunas características políticas negativas imbuidas de anacrónicas ideologías. El sistema de pesos y contrapesos en una democracia son la salvaguarda de los derechos y garantías de todos los ciudadanos plasmados en la Ley Fundamental como así también el reaseguro de acotar al mínimo los eventuales errores del Poder Ejecutivo.
La argumentación esgrimida por el oficialismo en el Parlamento al tratar la llamada Ley de Superpoderes, ampliando las facultades del Jefe de Gabinete para modificar lo establecido en el Presupuesto Nacional, como la equiparación de los Decretos de necesidad y urgencia a la Ley sancionada por el Congreso Nacional, han sido la demostración más cabal del desprecio del Presidente por el Poder Legislativo. Igual suerte corrió el Poder Judicial con la modificación de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de la Magistratura. El hiper presidencialismo encabezado por Néstor Kirchner, vulnera los estamentos básicos de cualquier democracia, donde los controles no solo son un derecho sino un deber. En su intento por fagocitar a los principales referentes políticos de la oposición, demuestra su menosprecio por los Partidos Políticos como instituciones fundamentales y fundacionales de la Nación. Lo mismo sucede con los ataques sistemáticos contra la prensa y la libertad de expresión. El aporte deliberado de publicidad oficial beneficiando a medios de comunicación afines al oficialismo y la descalificación personal de periodistas críticos al gobierno no hacen otra cosa que ahondar la ausencia de controles. Dirá el Presidente Kirchner apoyado en sus incipientes logros económicos, parafraseando al ex Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton “ Es la economía estúpido”, como exculpación de tanto atropello político. La democracia en los países más desarrollados tiene una acepción más amplia que la que acostumbramos a definir en nuestro país. El control por parte del Parlamento y del Poder Judicial de los actos del Ejecutivo son realidades que nadie se cuestiona. El desarrollo económico plasmado por oportunas inversiones son el corolario de la seguridad jurídica donde la independencia de los tres Poderes del Estado, el debido control de los actos de gobierno y la transparencia en la administración de la cosa pública, componen una armoniosa sinfonía .

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